miércoles, 3 de octubre de 2012

¿Dónde se educan mis hijos?. Escuela y ciudad

La educación es un tema de importancia medular en el desarrollo del país, lo dicen hasta los que la consideran un peligro para sus intereses, por ello, a pesar del desencuentro que hoy protagonizan nuestros educadores y el gobierno, principal responsable de asegurar que este servicio que debería ser un derecho inalienable, sea de la mejor calidad para todos, creo que debemos seguir reflexionando acerca de como mejorar cada día la forma de educar a los futuros ciudadanos y aún más, como debemos participar todos y cada uno de nosotros, en nuestro hogar, en nuestro centro de labores, en nuestro vecindario, por último en nuestra parroquia y templo quienes somos creyentes, en esta impostergable y cautivadora tarea. Por ello consigno este interesante artículo, con el ruego de leer, difundir y porquè no, comentar entre amigos, familiares y vecinos.

Por: Teresa Tovar Samanez


En; Diario La Primera del 02/10/12

La Municipalidad de Lima Metropolitana ha puesto en consulta su Proyecto Educativo: “Lima Ciudad Educadora”, que forma parte de un plan integral de desarrollo de la ciudad. Destacamos cuatro ideas que invitan al debate sobre el rol educador de las ciudades y municipalidades:

1. Se requiere una doble apuesta por el ejercicio pleno del derecho a la Educación: mejorar y transformar la escuela y el sistema educativo que tenemos (autoritario y segregador), y al mismo tiempo ir más allá de ellos, extendiendo y potenciando los diversos espacios formativos de la ciudad. Hay sintonía en esta búsqueda: “los aprendizajes que plantea el Proyecto Educativo Nacional no se logran solo en las instituciones educativas, sino que requieren, además, convertir el espacio público en un lugar de aprendizaje convergente a los mismos propósitos” (PEN), pero también habrá resistencias, pues siempre que se intenta ir más allá de algo, se entra en una suerte de terreno desconocido. Teniendo como referente el reciente camino del movimiento de Ciudades Educadoras del mundo, Lima empieza a formar parte de esta aventura.

2. Se trata de un movimiento de ida y vuelta. Lima educa a sus habitantes, y los habitantes despliegan capacidades y desarrollan un sentido de ética pública, con lo cual mejoran, construyen y transforman la ciudad. Detrás está la convicción de que la Educación constituye una dimensión central en el desenvolvimiento de las sociedades, es el terreno donde se construye buena parte del sentido de la sociedad a la que aspiramos. ¿Es la Educación solo un reflector del modus vivendi o posee un potencial transformador? Vieja pregunta, pero es claro que si Lima no enseña a pensar a sus habitantes, estos no podrán transformarla, ni tampoco contribuir a forjar un país mejor.

3. La mira y horizonte es un proyecto colectivo de bienestar y calidad de vida. Se propone una ciudad que no discrimine a nadie, donde las personas puedan ejercer sus derechos y respetarse unos a otros, que enseñe a convivir, “a reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo lo humano, y elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra, considerada como última y primera patria” (Morin). Hace un año nos recordaban que vivimos un momento donde la búsqueda y la pregunta se posicionan para interrogarnos sobre las distintas visiones que tenemos acerca de la “civilización”, la sociedad, el desarrollo, el progreso, el bienestar (Morales, 2011). Desafío complejo: construir al mismo tiempo ciudad y ciudadanía, a la vez que dibujar el país en que queremos vivir, que hace indispensable aceptar la incertidumbre y rechazar las definiciones cerradas.

4. Un planteamiento audaz. La propuesta retoma, pero va mucho más allá de la “prioridad en la infancia”: no basta “atender” a los niños, sino colocarlos por delante como medida de calidad de vida, “de modo que su realización plena obligue a modificar todos los aspectos de la ciudad: su arquitectura, normas, costumbres y valores. El protagonismo infantil será piedra angular para pensar las relaciones entre Educación y ciudad”. Esto es casi como voltear la tortilla.

martes, 18 de septiembre de 2012

LA IGLESIA ALTERNATIVA


Excelente apreciación del Maestro Lévano para los cristianos católicos progresistas. Lea y difunda. 

Por: César Lévano
 Publicado en: Diario La Primera  18/09/12

El jueves 6 de este mes se reunió en Madrid el Congreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII. Al final, según refiere El País madrileño, José Antonio Pagola, ex vicario general de la diócesis de San Sebastián, fue aplaudido durante varios minutos. Había dicho: “No podéis servir a Dios y el dinero” y fustigado el silencio de la jerarquía católica ante la crisis.
Pagola ha cobrado celebridad por su libro Jesús. Una aproximación histórica, que está sometido a la Inquisición romana a pedido de la Conferencia Episcopal de España. El volumen ha sido retirado de las librerías por orden episcopal cuando aún no se había agotado la novena edición, que llevaba ya vendidos 140.000 ejemplares, según informa Juan G. Bedoya, cronista de El País. La edición ha tenido éxito sobre todo en Brasil, Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña y LatinoAmérica.
En su homilía reciente, Pagola dijo: “el Gobierno está cambiando el país con medidas que arrojan a cientos de miles de personas a la exclusión. Desde Jesús no podemos quedarnos ni mudos ni conformes. Desde la Iglesia tenemos que denunciar esa falta de compasión. Los que ahora sufren no esperan doctrinas sociales ni justificaciones económicas, tan mentirosas e inmorales. Piden que les defendamos. La jerarquía ha de hablar en nombre de los que sufren, pero para ello los tiene que llevar en el corazón”.
“El Gobierno es despótico, antisocial y anticristiano”, prosiguió el sacerdote vasco, “y la jerarquía no dice nada, o habla sin audacia evangélica”.
En el pasado reciente, Pagola ha sufrido severos ataques de prelados católicos. Pero él ha respondido con palabras del fundador del cristianismo, quien hace dos mil años recorrió Galilea a la cabeza de pescadores, marginados y mujeres, incluso las de mala reputación.
No faltó la autocrítica en la voz del religioso. Luego de atribuir el silencio de las autoridades del clero “a la cómoda instalación de la Iglesia institucional en sus privilegios”, reconoció: “Nosotros no estamos exentos de contradicciones entre nuestro modo de pensar alternativo y nuestra forma de vivir acomodaticia”.
Esta alocución nos hace recordar estas frases de la última entrevista del último Cardenal progresista Carlo María Martini, quien estuvo a punto de ser elegido Papa pero rehusó por estar enfermo:
“¿Dónde están las personas individuales llenas de generosidad como el buen samaritano? ¿Las que tienen fe como el centurión romano? ¿Las que son entusiastas como Juan Bautista? ¿Las que se atreven con la novedad como Pablo? ¿Las que son fieles como María Magdalena? Yo aconsejo al Papa y a los Obispos que busquen doce personas fuera de lo común para los puestos de dirección. Hombres que estén cerca de los pobres y quienes estén rodeados de jóvenes y que experimenten cosas nuevas”.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

MARCO AURELIO DENEGRI

Dos colosos peruanos de la palabra hablada y escrita con acceso a la televisión. Uno habla del otro y es realmente una pieza deslumbrante de crítica a la mediocridad en la que nuestro, si NUESTRO MUNDO se debate, donde como diría el poeta de Vuelve Hermano Francisco "solo se escucha la canción del oro/y la burda ambición de Sancho Panza". Lo recibí en mi mail y lo comparto con ustedes. Lea y difunda. Hagamos más soportable la mediocridad que nos corroe y que a veces inclusive involuntariamente aupamos.


POR: CESAR HILDEBRANDT


Veo a Marco Aurelio Denegri, que es todo un espectáculo. Pero sobre todo, escucho a Denegri .

Y lo veo y me veo de algún modo. Porque ambos somos anacrónicos. Ambos venimos de una clase media que quería ser más leyendo, viendo buen cine, frecuentando alguna música.

Esa clase media y ese país han fallecido. Y por eso de repente Marco Aurelio tiene ese aspecto de enterrador y lo que dice viene del pesimismo y se dirige casi, derechito, a la melancolía.

Porque Denegri defiende un idioma que ya nadie habla y comenta libros que muy pocos leen y cita a autores remotísimos para las grandes mayorías. Y, además, no cree en el amor romántico y huye de la sensiblería como si de un incendio se tratara.

¿De dónde ha salido Denegri?

Del Perú que pudo ser, de lo que fuimos. De ese país que habría sido si a Sebastián Salazar Bondy lo hubiesen respetado y a Porras homenajeado y a More bien pagado.

¿Hubiera sido mejor el país que Denegri encarna y este columnista extraña hasta la rabia?

No lo sé. Lo que sí sé es que prefiero un millón de veces ese país espectral del nunca jamás, donde Denegri no llega ni a 1 punto de rating, que el Perú en el que ser ignorante es casi un requisito laboral.

Denegri es un sexólogo eminente, un inexplicable amante de la lidia de gallos y un presunto amante de la autosatisfacción, pero es también uno de los últimos humanistas que nos quedan.

El horizonte de su curiosidad intelectual no parece tener límites y su iracunda erudición gramatical no sabe de paciencias. Y lo mejor de todo es su amor por la precisión y la sobriedad con la que se manifiesta.

A mí lo que más me sorprende de este hombre admirable es su tenacidad. No sé cuántos años tiene -me da vértigo imaginar su edad-, pero allí está, sólido como una roca, corrigiendo, enseñando, provocando, riéndose de lo risible y demostrando que la televisión también puede servir para elevar el nivel de la gente.

De hecho su programa es una extravagancia y él parece salido de una señal extragaláctica. Algo así como si el Canal 7 quisiera que nos olvidáramos de la zafiedad de su programación, de su humor vomitivo y de su tundete de mentiras oficiales brindándonos este banquete de sabiduría.

Hace poco murió Leopoldo Chiappo y pocos, muy pocos, lo lamentaron. En México -ya no digo España- Chiappo habría sido una estrella intelectual. Su conocimiento del Dante, por ejemplo, merecía todos los homenajes que no le dimos en vida y que le negamos a su muerte.

Y es que entre Chiappo y Chacalón, los medios hace rato comprometidos en la conspiración de embrutecer, ya eligieron. Y no es que Chacalón sea despreciable. Es que la gran prensa y la gran televisión consideran que Chiappo y Chacalón no caben juntos en una página o en un programa.

Y de tanto Chacalón excluyente hemos mutado y somos este país que vota tapándose la nariz, exporta piedras y se cree, como decía Macera, la Austria sin Salzburgo de esta región.

Acabo de recordar a Macera, con el que fui tan duro. Ahora no dudo en decir que Macera se merecía más matices que vitriolo.

Porque a Macera el Perú no le dio nada sino un sueldo de pellejería. Y siguieron dándole nada y desprecio y menos que nada en esa cueva asaltada por Sendero que era San Marcos. Y por eso Macera se volvió fujimorista furtivo, que era una manera de acabar consigo mismo, de romper con la farsa de nuestra "intelligentsia" y de cobrar una pensión mejorada. O sea de "integrarse" perdiendo la integridad.

Recordando a Macera admiro más que nunca a Marco Aurelio Denegri. Que sigue siendo él mismo sin atenuantes. Que sigue siendo él en un país donde ser y seguir siendo es una hazaña."

sábado, 25 de agosto de 2012

DOCTORADOS Y MAESTRÍAS EN EL PERU


Hace algún tiempo, para ser más exacto a mediados del mes de Julio, legaron de visita a la capital del Distrito de El Carmen de la Frontera, Huancabamba un grupo de 30 estudiantes del último ciclo Administración de Empresas de la Universidad Nacional de Piura y tuve la oportunidad de conversar con ellos a instancias del profesor tutor de apellido Noriega que los acompañaba. Una de las recomendaciones que les di fue que auscultaran la realidad y que buscarán transformarla a peartir de los conocimientos adquiridos durante los estudios universitarios y les imploré no utilizaran el camino del facilismo para graduarse a través del "famoso" PATPRO. Lo que el autor del artículo que consigno dice es una "flagrante realidad" que cada día hunde más la capacidad real de poder mejorar nuestros niveles de conocimiento, investigación e innovación; es el auto engaño que simulamos creyéndonos maestros y doctores cuando seguimos siendo los mismos.Qué penita. Lea y difunda.


Por Jorge Rendón Vásquez

En marzo de 2011 fui llamado por el nuevo Director del Programa de Postgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Marcos para reasumir el dictado del curso “Fundamentos Económicos y Sociales del Derecho” en el ciclo doctoral. Tres años antes, el Decano ingresante, un antiguo y crónico dirigente estudiantil, huérfano de todo mérito intelectual, nombró como director del Postgrado a un inepto profesor, quien, corroído por algún viejo y aberrante rencor, rehusó convocarme. Su inquina no se estrelló sólo conmigo. Afectó también a otros buenos profesores. El resultado fue que en los tres años de su desdichada gestión, el Postgrado se despobló de alumnos, decadencia de la que que el nuevo Decano trataba de arrancarla.
Se matricularon treinta y seis alumnos en mi curso, lo que sería un récord en universidades de América del Norte y Europa. Con mi inveterada acuciosidad, yo preparaba mis exposiciones, apoyándome en mi libro El derecho como norma y como relación social, que ya va por la quinta edición, añadiéndole nuevas evidencias y avances. Los alumnos tomaban notas y, al terminar la clase —de dos horas consecutivas los sábados— formulaban sus preguntas en el ambiente de cordialidad y confianza que yo auspiciaba. Su edad promedio, a ojo de buen cubero, andaba por los cuarenta años. Todos eran jueces, fiscales, funcionarios de la administración pública, profesores universitarios y abogados con muchos años de experiencia profesional.
Por instrucciones de la Administración del Programa, el examen debía ser único. Yo suelo exigir un examen escrito con cuatro preguntas, descomponibles en cinco conceptos, y una monografía de no menos de veinte páginas, cuyos temas distribuyo unas semanas después del comienzo del curso. La nota final es el promedio de ambas pruebas, la que, por la modalidad de la calificación, puede llegar a veinte puntos si el estudiante cubre con solvencia todo el curso, y su monografía es un comienzo promisorio de una buena investigación, o cero si nada responde o absuelve mal las preguntas y la monografía es detestable o se ha limitado a transcribir párrafos de diversos libros.
Cuando los alumnos se informaron de la modalidad del examen su entusiasmo decayó. Pero, ganados por el interés de las clases, lo olvidaron transitoriamente.
Las semanas y los meses pasaron y llegó la fecha oficial del examen, que debía ser a fines de julio, antes de las Fiestas Patrias. Convencí, sin embargo, a la Administración para que el examen fuera en la segunda semana de agosto, de manera que los alumnos dispusieran de más tiempo para estudiar y terminar la monografía.
El resultado del examen fue desastroso en términos estadísticos. De los treinta y cuatro alumnos que se presentaron, dieciocho fueron desaprobados. Como sucede en nuestro país en casos como éste cualquiera que sea el nivel de los estudiantes, se suscita una protesta que puede tornarse violenta, a diferencia del comportamiento de los estudiantes en los países de mayor desarrollo industrial y académico que acatan como una ley natural y sobrenatural las decisiones de los profesores y de la administración. Los desaprobados se congregaron en masa en la oficina del Director y le exigieron un nuevo examen, alegando que para eso pagaban. (Sus pensiones son relativamente altas. Con ellas se sufraga la modesta retribución de los profesores y los egresos por administración y el resto, que es una buena suma, va al pregrado.) El Director me llamó y muy delicadamente me pidió que tomara a los aplazados un nuevo examen, lo que no tuve inconveniente en admitir, puesto que soy de la opinión de que al profesor ha de interesarle finalmente que los alumnos estudien. El resultado del nuevo examen arrojó cuatro desaprobados. Y allí terminó este episodio educativo, que podría ser ejemplar como diagnóstico de la marcha de la formación doctoral en nuestro país.
Hace muchos años observo la evolución de este postgrado y de otros de varias universidades del Perú. Mis conclusiones son las siguientes:
1) La mayor parte de alumnos llega muy tarde a las maestrías y doctorados, cuando el intelecto se ha deshabituado a estudiar o a leer simplemente, en muchos casos irreversiblemente, y la capacidad para emprender la elaboración de la tesis carece de fuerza y ganas para arrancar. (Una tesis doctoral, y en menor grado una de maestría, requiere concentración, organización del plan, búsqueda y lectura de numerosos libros y documentos, fichaje, entrevistas, redacción de los borradores, corrección de éstos y otras actividades complementarias hasta la entrega de los ejemplares terminados.) Esa insuficiencia se agrava por la ocupación casi total de los maestrandos y doctorandos en el ejercicio de sus profesiones y empleos, que sólo les permite disponer de un breve tiempo marginal con energías residuales para estudios universitarios que, por su nivel y especialización, exigen dedicación a tiempo completo. A ello se añade la carga de las obligaciones familiares que absorbe otra cantidad de precioso tiempo.
2) La mayor parte de estudiantes de los postgrados busca sólo el certificado de estudios para elevar su puntaje en las calificaciones para el ingreso a un empleo o para promoverse en el que tienen. No se proponen redactar la tesis o, si la comienzan, la abandonan muy pronto.
3) La proporción de estudiantes de maestría y doctorado que culminan la tesis y la sostienen, objetivo de estos programas, llega a un 0.4% del total de alumnos ingresantes, según las universidades, pero no se eleva más del 1%.
4) Las bibliotecas de los programas de postgrado, cuando las tienen, adolecen de una carencia espantosa de libros de las especialidades impartidas y conexas. Muchas sólo disponen de dudosas compilaciones de normas nacionales y de los refritos de comentarios publicados al tun tun. Pareciera que los responsables de los postgrados se dijeran: ¿Para qué habrían de existir estas bibliotecas si no van a ser usadas en la elaboración de tesis y los alumnos se limitan a tratar de aprobar los exámenes sin acudir a ninguna bibliografía?
5) En algunas universidades públicas y privadas, se reciben maestros y doctores con tesis pedestres que serían inadmisibles en universidades de países más adelantados y que, incluso, en el Perú, equivalen por lo general a las desaparecidas tesis de bachillerato o menos. Esto explica la migración de algunos doctorandos y maestrandos a universidades en las que podrían recibirse con cualquier mamotreto.
6) Es altamente improbable que los graduandos de maestría y doctorado dominen una o dos lenguas extranjeras, respectivamente, como exige la Ley Universitaria. ¿Cómo han hecho, entonces, los maestros y doctores para obtener la acreditación de esos idiomas?
7) La exagerada autonomía universitaria permite a muchas universidades crear programas de maestría y doctorado, e incluso de licenciatura, plagados de las deficiencias indicadas, prevaliéndose de la inexistencia de control por parte del Estado y de las organizaciones sociales a los que interesa cuidar la calidad de la educación universitaria, puesto que, en definitiva, ésta tiene como razón de ser el interés del país.
En uno de mis viajes a Madrid, el Director del programa del doctorado de la Universidad Autónoma me presentó a los doctorandos que preparaban la tesis. Eran unos diez que llevaban de uno a cinco años trabajando a tiempo completo en las investigaciones, materia de sus tesis, en el mismo postgrado. Sus edades iban de unos veintitrés a veintiocho años. En la Universidad de París, que conozco bien, y en las demás universidades europeas y norteamericanas la situación de los graduandos es, en líneas generales, la misma. La seriedad de los estudios comprensivos y de la preparación de la tesis y la dureza de la prueba de sustentación están determinadas por una larga tradición y por la necesidad de los respectivos países de contar con un elenco de profesionales de un nivel compatible con su grado de desarrollo económico, social, jurídico y cultural, y sus expectativas de progreso. En todos ellos, el requisito sine qua non para postular a la docencia universitaria es ser titular de un doctorado.
En esos países, la educación universitaria es planeada y supervigilada por grandes organizaciones constituidas por las instancias públicas y privadas concernidas.
De allí que, sin ninguna duda, los doctores recibidos en las universidades europeas y norteamericanas y en las principales de Argentina, México y Brasil están en un nivel ostensiblemente superior al de los doctores de las universidades peruanas. Y es mayor la diferencia si aquéllos salen de universidades colocadas en un puesto más elevado del ranking internacional. Al retornar a sus países de origen, esos graduados son integrados, de inmediato, en empleos donde se requieren sus elevados conocimientos, ya que constituyen un valioso factor del desarrollo económico y cultural. En nuestro país, en cambio, los aparatos productivo, burocrático y universitario no suelen admitirlos. Prefieren a medianías provistos de alguna recomendación y, prioritariamente, si son blancos o blancones.
Mi preocupación por la formación universitaria comenzó muchas décadas antes. Obtuve un primer doctorado en Derecho en la Universidad de San Marcos, en 1966, con una buena tesis, a juicio de muchos miembros imparciales del jurado, compuesto por nueve profesores. Pero yo no me sentía satisfecho sólo con este doctorado, y, gracias a una beca del Gobierno Francés, en octubre de ese año comencé otro en la Facultad de Derecho de la Universidad de París I (Sorbona) donde me recibí de Docteur en Sciences Sociales du Travail, y luego de Docteur en Droit. Al retornar a San Marcos, donde enseñaba, trate de incorporar en mi Facultad los métodos y procedimientos de enseñanza y de investigación de las universidades europeas. No los resistieron y tuve problemas con algunos colegas y con ciertos grupos minoritarios de alumnos, autocalificados de izquierda, que hicieron de su oposición a mi labor su propósito de lucha central. Supe que defendían lo que denominaban “el facilismo”. La mayor parte de alumnos, sin embargo, comprendió mi actitud e intención, correlativas con su interés en formarse seriamente, y se atuvo a mi método. Muchos llegaron a ser excelentes abogados, funcionarios, jueces, fiscales y profesores de derecho.
Entre 1988 y 1994 fui Profesor en la Maestría y el Doctorado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Paris-Nord. Mis alumnos eran franceses la mayor parte, africanos y algunos latinoamericanos. En las evaluaciones, los primeros se situaban largamente sobre los segundos y los terceros. Con la ayuda de las autoridades de esa Universidad y del Gobierno Francés conseguí becas integrales, incluidos los pasajes y una computadora por cada uno, para que doce abogados peruanos jóvenes, recibidos ocho en la Universidad de San Marcos y cuatro en la Católica de Lima, fueran, en diferentes años, a estudiar allí el DEA, equivalente a la maestría peruana, que es el pre-requisito para redactar la tesis doctoral. Se les seleccionó en rigurosos concursos de conocimientos y de lengua francesa. Diez terminaron esos estudios, dos desertaron perdiéndose en Francia, y sólo dos de los diez primeros llegaron a recibirse de doctores tras ocho años haciendo la tesis. Ninguno de los que regresaron fue acogido con los brazos abiertos en las universidades de San Marcos y la Católica. Los profesores de éstas, temiendo su alto nivel de formación, se negaron a franquearles el ingreso a la docencia.
Como epílogo de este comento, ustedes se preguntarán ¿qué sucedió luego en el Postgrado en Derecho de San Marcos? Finalmente, triunfaron los alumnos, y sus Autoridades no volvieron a llamarme. Era obvio que esa regla general de nuestro país no podía dejar de cumplirse.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Pobladores exigen médicos toxicólogos después de derrame

Por considerarla información de gran importancia para sensibilizar a la población acerca del letal peligto de los mineroductos consigno esta información en mi blog. Por favor lea y difunda.

Grave.

Publicado en Diario La República

Impacto. Personal de Antamina, debidamente equipado para protegerse de contaminación, limpia los lodos tóxicos en una zona cercana al río Fortaleza.
Impacto. Personal de Antamina, debidamente equipado para protegerse de contaminación, limpia los lodos tóxicos en una zona cercana al río Fortaleza.

 
Desde el accidente en mineroducto de Antamina, 140 personas son atendidas con síntomas de envenenamiento.
Beatriz Jiménez.
Santa Rosa, Áncash.


Cuando a las 9 de la mañana del 25 de julio explosionó la válvula de la estación VS1 del mineroducto de Antamina, la madre gestante Nancy Damián Ribera cargaba a su bebé de año y medio a la espalda mientras ataba a un eucalipto a unos corderos, a escasos 10 metros de la zona siniestrada.
Tras la detonación, los lodos con concentrado de cobre fueron propulsados a 7 metros de altura según los testimonios dados a La República por pobladores de la comunidad de Santa Rosa, en el distrito de Cajacay, que viven junto al mineroducto de la empresa minera Antamina.
Nancy Damián corrió cerro abajo con su bebé a cuestas hasta la carretera Pativilca-Huaraz, pero no logró escaparse de los gases tóxicos. Cuando llegó a su vivienda, la más cercana a la válvula de Antamina, desvariaba y sufría fuertes mareos y vómitos. Poco después Nancy presentaría sangrado nasal y quedaría inconsciente, con suero, en la pequeña posta médica de Santa Rosa, según relata su esposo. Su bebé, al estar cobijado en la manta a su espalda, estaba estable.

GIGANTE NUBE TÓXICA
La nube tóxica se extendió y afectó las viviendas cercanas. Mientras, un grupo organizado de campesinos cargando sus lampas corrió hasta la válvula para evitar a toda costa que el lodo con altos concentrados de cobre alcanzara el río Fortaleza, a unos 50 metros cerro abajo. Tito Damián Vergara, quien trabajó hace 12 años en la construcción del ducto y conocía las instalaciones de la válvula, guió al valiente grupo. Como buenamente pudieron, lograron desviar los relaves a una pequeña piscifactoría abandonada junto a la orilla del río, que logró contener los concentrados de cobre y evitó un drama mayor para los 600 regantes del río Fortaleza.

EMERGENCIA SANITARIA
Sin embargo, el contacto directo con las sustancias tóxicas les está pasando una costosa factura. Según el parte policial de la comisaría de Cajatay, la válvula rota estuvo emanando gases y lodos tóxicos desde las 9 hasta las 11.40 de la mañana. En total, 140 personas de las algo más de 200 que viven en Santa Rosa han sido atendidas en la posta con el apoyo de personal médico de la microrred de salud de Cajacay, según informó la Diresa.
Entre las primeras evacuadas a la Clínica San Pablo, en la ciudad de Huaraz, estuvieron las madres gestantes, entre ellas Nancy y su bebé, ya que los concentrados pueden producir malformaciones congénitas. Según la microrred de salud, 9 afectados fueron evacuados a la clínica privada de Antamina con síntomas de intoxicación.
Entre los afectados en Santa Rosa se encuentra el propio personal de salud, que a pesar de portar mascarillas sufrió problemas respiratorios, vómitos y diarrea, según nos narran en la posta médica de Cajacay, distrito de la provincia de Bolognesi, en Áncash.
En la reunión celebrada el lunes 30, los pobladores de Santa Rosa, Antamina, la Defensoría del Pueblo y autoridades de salud y medio ambiente acordaron que un equipo de toxicólogos será trasladado a Santa Rosa para evaluar a los afectados. En esa misión, el Dr. Alejandro Ortega Aljovín, jefe del centro de salud de Cajatay, se encuentra desde ayer en Lima.

LIMPIEZA DE RESIDUOS CONTINÚA
La desconfianza hizo que los pobladores no permitieran a Antamina comenzar las labores de limpieza hasta la llegada de las autoridades.
Tras un acuerdo inicial, el 28 de julio, comenzaron los trabajos de limpieza de los residuos –de un color verde brillante– que aún son visibles en las cunetas de la carretera a Huaraz.
La comunidad convive con más de 50 operarios de empresas contratistas de Antamina, que con trajes blancos de plástico, guantes especiales, botas de jebe y mascarillas llenan sacos y más sacos con los residuos que los pobladores, días antes, tocaron por desconocimiento con sus propias manos.
Las tareas abarcan, según pudimos comprobar, un radio de acción de unos 100 metros alrededor de la válvula accidentada y son supervisadas de cerca por funcionarios del Ministerio del Ambiente.

domingo, 15 de julio de 2012

RAMON CASTILLA: LA PALABRA CUMPLIDA

Consigno este artículo que creo es una excelente lección de la historia para un Presidente que se ha echado a los brazos de loa DBA, manteniéndo hasta ahora a un Premier que lo único que pensa es en sus mezquinos intereses, aún a costa de meterle bala a sus connacionales a los que desprecia profundamente. Lea y difunda por favor. Ah claro, la lección es válida para cada ciudadano peruiano que se respete y aspire al respeto de su familia, su comunidad y su Patria.

 
Por Eduardo Gonzales Viaña el Diario La Primera del 15/07/2012

Deje las cosas como están, señor presidente.- alguien le dijo. Y añadió:

—El Perú vive una época de gran bonanza. Si usted insiste en hacer el cambio social al que se ha comprometido, las grandes potencias lo mirarán con sospecha. Los ricos propietarios se convertirán en sus enemigos y los periódicos tratarán de demolerlo

La historia se repite con los mismos argumentos. En nuestro tiempo, la defensa de la llamada inversión extranjera empuja a disparar contra inocentes... "

Cualquiera podría pensar que este consejo fue dado hace poco, pero no fue así. Esas palabras fueron pronunciadas en julio de 1854 y estaban dirigidas a Ramón Castilla, presidente provisorio del Perú.

El más ilustre de los gobernantes peruanos acababa de decretar en Ayacucho la abolición definitiva del tributo indígena. Levantado en armas, se aprestaba ahora a marchar sobre Lima para acabar con el corrupto régimen de Rufino Echenique. En su camino, iba decidido a dar el gran paso de la historia peruana, la abolición definitiva de la esclavitud.

En verdad, como acaso decía el consejero de Castilla, ante el avance de las ideas abolicionistas, los latifundistas del país habían formado un frente dispuesto a impedir a cualquier costo esa reforma social. Si en el Perú de nuestros días resulta peligroso decir que el agua es más importante que el oro, en el siglo diecinueve, pronunciarse contra la esclavitud tenía un sentido similar. Esa decisión podía costarle a Castilla el poder, La Libertad e incluso la vida.

Un manifiesto publicado en 1833 y firmado a nombre de los hacendados por José María de Pando señala las razones por las cuales la esclavitud debía sobrevivir.

En primer lugar, se la justifica con la Biblia. En ella, se narra que José fue vendido como esclavo por sus hermanos. O sea que eso es normal.

En segundo lugar, los apóstoles de Jesús no hablaron de liberar a los esclavos sino de tratarlos con caridad; toda vez que el valor primordial de la sociedad es el respeto por la propiedad privada.

LA ECONOMÍA
El hecho de que la democracia norteamericana no hubiera abolido la esclavitud le da pie al escribiente para señalar que: “desde el sublime e inspirado Moisés hasta los ilustres autores de la Acta de la Independencia de los Estados Unidos respetan este axioma universal.”

Sin embargo, al final del manifiesto, los supuestamente cristianos y beatos propietarios abandonan las citas bíblicas y sostienen que “la necesidad de pagar en adelante a trabajadores en vez de contar con mano de obra gratuita afectará a la economía nacional y hará que nuestros productos de exportación sean menos competitivos.”

“La agricultura de Lima”, según ellos, “camina a pasos agigantados a su completa ruina, con grave menoscabo de los ingresos públicos, y de la existencia de infinidad de infelices particulares”

¿Recordaban estos “infelices” millonarios a los miles de hombres obligados por ellos a trabajar hasta la muerte sin pago alguno? ¿Se imaginaban en la situación del hombre que es vendido en un mercado mientras su mujer y sus hijos son ofrecidos de la misma forma y tratados como tratan los infames a los animales de carga?

LA MISMA HISTORIA
La historia se repite con los mismos argumentos. En nuestro tiempo, la defensa de la llamada inversión extranjera empuja a disparar contra inocentes y suscita la posibilidad de convertir Cajamarca en un hoyo infernal. Todo se justifica con frases como: “Lo que está en juego es el desarrollo del país.”

Quizás el Mariscal Castilla miró con displicencia al tipo que le daba el consejo cobarde… En todo caso, no escuchó el consejo. En vez de mirarlo, se caló los binoculares y dio la orden de marcha.

Lo esperaban dos batallas victoriosas y, en Huancayo, la firma del decreto supremo por el cual “los varones y las mujeres tenidas hasta ahora en el Perú por esclavos o por siervos libertos, sean que su condición provenga de haber sido enajenados como tales o de haber nacido de vientres esclavos, sea que de cualquier modo se hallen sujetos a servidumbre perpetua o temporal; todos, sin distinción de edad, son desde hoy para siempre enteramente libres.”

GRANDE CASTILLA
Hay un momento en la vida en que se escoge entre la adulación interesada de los poderosos, o el juicio implacable de la historia. El rival de Castilla, Echenique, solventó su prestigio entre los ricos a quienes hizo más ricos y corruptos. Nadie lo mencionaría hoy de no ser porque un excelente escritor lleva su apellido.

Castilla redimió a los indios, liberó a los esclavos, instituyó La Libertad de prensa, acabó con la pena de muerte y con la cárcel por motivos políticos, y, no se rindió jamás.

Un presidente no tiene rostro. Sólo tiene historia. Como buen soldado de caballería, Ramón Castilla, murió con las riendas en la mano. Entró a la historia a galope tendido.

martes, 10 de julio de 2012

Sobre la captura de Marco Arana

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).


Considerando que es un documento de interés nacional para quienes nos consideramos demócratas y buscamos una nueva forma de ejercicio democrático desde el respeto a la voluntad expresada por el pueblo consigno este importante artículo. Lea y difunda por favor.


Por Gustavo Gorriti.- 10/07/2012

La captura policial de Marco Arana no fue un arresto sino un asalto. La elocuencia de los agitados videos que registraron esa captura a partir del cogoteo que la inicia, simboliza perfectamente los vicios y las taras que contaminan, distorsionan, contradicen y finalmente anulan la acción del Gobierno en lo más elemental de su función: establecer o restablecer el orden público.

Lo que muestran los vídeos es vergonzosamente irrefutable: Marco Arana se encuentra en la Plaza de Armas conversando con un par de personas. De repente, aparecen unos policías en el cuadro, detrás de Arana, se acercan sin que este los vea y mientras uno lo golpea, otro intenta cogotearlo. Inmediatamente, el resto de la mancha uniformada lo rodea, cierra el perímetro con sus escudos y empiezan a empujarlo, golpearlo y maldecirlo.

En algún momento de la golpiza, Arana cae al suelo. Lo levantan, luego alguien parece darse cuenta que se lo han llevado hacia el centro de la plaza y empiezan los empellones hacia la camioneta que lo transportará arrestado. En el camino empujan y golpean a la gente; un policía insulta a una señora y llama ‘perros’ a los cajamarquinos; y finalmente, golpean a Arana incluso cuando éste ya está en la camioneta de la Policía.

Aparentemente, los golpes y maltratos continuaron en la dependencia policial. Luego vinieron las mentiras oficiales y oficiosas hasta que alguien se dio cuenta del desastre en el que estaban metiendo al Gobierno; y entonces empezó el recule.

He cubierto durante muchos años la acción de la Policía en diversos ámbitos y puedo decir que he visto en esa institución a oficiales y suboficiales que están entre los mejores ciudadanos de este país. Dentro de pocos meses se va a cumplir el vigésimo aniversario de la captura de Abimael Guzmán, que cambió el curso de la Historia y salvó al país. Eso lo hizo, completamente, un grupo de héroes policiales a quienes el Perú nunca podrá pagarles la deuda de gratitud que les debe.

Hace pocas semanas, esta publicación reveló y denunció el cobarde y criminal abandono a tres policías en Alto Lagunas, La Convención, en las acciones que siguieron al secuestro de Kepashiato. En la cobertura de ese y de decenas de otros eventos y otros casos, formé el profundo respeto que tengo por los policías que cumplen con su deber en, muchas veces, las más difíciles y desfavorables condiciones.

A la vez, he visto, investigado y revelado muchos casos de corrupción policial en el nivel de los mandos más altos. Y muchos más de incompetencia. Gran parte de esa corrupción explota y parasita a la propia institución, teniendo como víctimas principales a los propios policías.

Entonces, en la Policía coexiste lo mejor con lo peor. ¿Quiénes son más? Generalmente los mejores. ¿Quiénes tienen más poder? Usualmente los peores.

Lo que pasó en Cajamarca –y específicamente la captura de Marco Arana que describo– no fue hecho siquiera de acuerdo con los estándares mínimos de procedimiento policial. Lo que ahí se ve es una pandilla uniformada asaltando, apanando y finalmente llevándose con gran prepotencia a una persona que ni se resistía, ni intentaba resistirse, mientras amenazan, vejan y agreden a la gente que protesta.

Los vídeos, por supuesto, van dando vueltas por todo el mundo y, a poco que la situación siga así, competirán seriamente con los de la marca Perú.

En organizaciones verticales, ese tipo de desmanes y desmadres ocurre solo cuando –aparte de la falta de entrenamiento hasta para el tipo más básico de intervención, como puede ver cualquiera con el mínimo conocimiento del tema–el comando, no tiene capacidad, competencia ni autoridad para dirigir a sus subordinados. Y también cuando tiene gente tan idiota como para ordenar intervenciones como esa.

Entiendo que los eventos trágicos en Bambamarca empezaron también por hechos de prepotencia. Conozco bien a las organizaciones ronderas de Bambamarca, los he visto cooperar estrechamente con la Policía en asuntos de seguridad ciudadana, y los líderes con quienes he tratado han estado entre la gente más responsable, austera y honesta que he conocido en organizaciones populares.

La fuerza del campo en ese departamento donde se supone que hay mucho y falta tanto, es su organización. Los ronderos vencieron al abigeato, evitaron eficazmente que Sendero los barriera, mediante la fuerza de su organización. Pensar que se los va a avasallar con prepotencia y amenazas es añadir la estupidez a la ignorancia.

A la vez, mi experiencia con los ronderos de Bambamarca fue la de que se trataba y se trata de gente racional y dialogante en todo sentido. Cuando dirigí el área de Seguridad Ciudadana de IDL, organizamos un seminario sobre el Campo y la Mina, cuyo objetivo fue informarlos sobre algo que veían próximo, sentían inminente y desconocían casi todo, excepto las malas experiencias de la historia regional. Tratamos de darles el conocimiento para que pudieran dialogar y negociar con la Mina en pie de igualdad; y pocas veces he visto la avidez de conocimiento y la disposición a hablar y negociar como entre esos dirigentes y miembros de las rondas. A condición, por supuesto, de que se les hable con honestidad y con respeto, cosa que no solo merecen sino se les debe.

"En la Policía coexiste lo mejor con lo peor. ¿Quiénes son más? Generalmente los mejores. ¿Quiénes tienen más poder? Usualmente los peores."

¿Hay demagogos y agitadores en Cajamarca? Claro que sí. Pero hay mucha más gente seria y responsable que quiere una tierra mejor y un futuro más próspero. Pero que considera con toda razón que deben explicarle con claridad qué va a pasar con sus suelos, qué va a suceder con el cianuro infusionado en los cerros removidos; qué va a pasar con la tierra y con el agua; y qué les va quedar una vez que su campo haya sido eviscerado de metales. Eso lo exige cualquiera con un mínimo de sentido común.

Si en lugar de eso alguien cree que basta con cuentas de vidrio, pajaritos preñados y policías amenazantes y descontrolados (que además son contratados por las mineras en sus tiempos libres y pierden, en consecuencia, la imparcialidad indispensable), no me queda sino recomendar una visita urgente a un neurólogo para que le identifiquen el daño cerebral.

Este Gobierno tiene que reaccionar y reparar su acción en varios ámbitos, pero ninguno está tan comprometido, y puede resultar tan dañino, como el de la seguridad interna.

Los desmadres policiales, repito, son responsabilidad de sus jefes; y el comando actual, empezando por el ministro del Interior, Wilver Calle, (el que firma actas de sujeción sin, según dice, saber lo que firma), el director general de la Policía, Raúl Salazar; su jefe de Operaciones, Abel Gamarra (ambos notorios por el caso de las Brujas de Cachiche, en el cual, como se hace evidente con las actuales investigaciones fiscales, mintieron y volvieron a mentir), es uno de los peores y más incompetentes.

¿Los va a dejar el presidente Humala en esos puestos? ¿Se da cuenta del daño que le hace mantener esa gente en la circunstancia actual de conflictos y el problema del VRAE (en el cual la Policía debe jugar un papel mucho mayor)?

Espero, por su bien y el de todos nosotros, que el presidente Humala reaccione y que vuelva a la Hoja de Ruta que debe seguir: la de su Juramento por la Democracia que define claramente el camino del buen gobierno y de la paz social.