lunes, 11 de abril de 2011

AL DIA SIGUIENTE

Y pasó el gran día. Aquel que todos estábamos esperando para ver como se definía el futuro de nuestra Patria. Y el pueblo, ese a quien muchas veces se le engaña y se abusa de su buena fe, optó por quien, según la mayoría, representa una opción de viabilidad para un futuro del país que realmente refleje los logros que la mayoría de peruanos requiere hacer tangible en sus realidades sociales y económicas muy particulares y distantes. Aquello que los políticos dicen que va a suceder o que ya está sucediendo y que el pueblo no siente porque no llega o por lo menos no llega con la intensidad con que se requiere para lograr un efecto, un cambio, una mejora.

El pueblo le pasó la factura de la mentira al APRA, factura que un análisis, necesariamente sin la participación de García y Del Castillo, los encontrará como principales responsables de la debacle del llamado “partido del pueblo”. Los graves yerros de Toledo al enfrascarse en una equivocada estrategia de enfrentamiento que le había dado algún resultado con García, pero que resultó contraproducente al dirigirla a sus competidores, más con su ex ministro, lo precipitaron en las preferencias de los electores.

Castañeda, quinto en los resultados, con una sonrisa siempre impostada para el público, ha pagado muy cara su soberbia y ha corroborado, una vez más, que los inquilinos del sillón de Nicolás de Rivera “El Viejo” son fallidos postulantes a la llamada “casa desde Pizarro”. Sus errores, uno tras otro, una errática estrategia y un pobre plan de gobierno, así como un parco marqueteo de sus propuestas que desde CADE, su primer fracaso como candidato, fueron una constante en su campaña.

Kuchinsky, hábil maniobrero y viejo zorro, ha sido el gran favorecido por una creciente migración de electores de Toledo y Castañeda, quienes han visto en PPK el verdadero artífice, así se logró vender finalmente, de los éxitos del gobierno de su ex jefe y garante de la continuidad del “excelente” estado de cosas en la gestión económica del país. Muy poca mella ha hecho en su imagen y en la decisión de los electores su cantada y no renunciada nacionalidad norteamericana. Sin embargo ya fuera del cuadro pero expectante con un inesperado caudal de votos que pretenderá endosar.

Así las cosas y con una candidata, Fujimori, que ha mantenido su porcentaje duro de votantes, a pesar de haber hecho, en innumerables ocasiones “el muertito” por los grandes problemas de imagen que tiene - la justa pero incómoda situación de sus progenitor, además de las cuentas pendientes que ella misma tiene con la justicia -, ya en la segunda vuelta, el panorama electoral peruano se presenta bastante complicado.

No obstante, hay una condición sumamente importante y que los estrategas que asesoran a Ollanta Humala sabrán manejar muy bien. Tendrán que acentuar el discurso en la transformación social, es decir equidad y justicia para los que menos han logrado del crecimiento económico del país, manifestando que será poco probable incursionar con acciones radicales dado que aquello será imposible dado el equilibrio que ya prácticamente se ha definido en el Congreso. Los extremismos, que eran “los cucos” que la derecha esgrimía para descalificar a Humala, han sido sabiamente conjurados por el pueblo y ahora se abre la posibilidad de contar con un Presidente que ha jurado luchar contra la corrupción, cosa con la cual todos los peruanos, salvo los corruptos, estamos de acuerdo. Contar con un presidente que sin poner en riesgo la estabilidad jurídica, ni ahuyentar las inversiones, como sostenía y de seguro, seguirá sosteniendo la derecha, pueda renegociar las condiciones de explotación de nuestros recursos naturales, en mejores condiciones económicas para nuestro país, lo que permitirá incrementar la inversión, no el gasto, en educación, en salud, en infraestructura, en investigación y tecnología que haga que nuestro país no solamente sea un lugar donde llegan las inversiones para extraer recursos naturales y hacer exportación primaria, sino también para producir componentes tecnológicos que el mundo necesita (la India, China y aquí cerquita, Costa Rica, son ejemplo de lo que la inversión en el conocimiento le puede reportar a un país).

Me datean que hay países en los cuales con una diferencia de diez por ciento entre el primer y segundo aspirante ya no hay lugar a la segunda vuelta, no es el caso del nuestro y es bastante improbable que se presente la situación que sucedió con Barrantes el año 1985, quien haciendo una apreciación de la poca probabilidad de remontar a García en una segunda vuelta, declinó su participación. Ese desprendimiento no lo espero del fujimorismo, que de seguro apelará a las alianzas más insospechadas sobre todo con las fuerzas de la derecha para quienes la democracia vale solamente cuando ellos detentan el poder. Hasta la victoria siempre.

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